Opinión: "Paraná: el deporte como herramienta de reconstrucción social"



No existen dudas sobre la importancia del deporte y la actividad física como herramientas de integración y desarrollo humano. Sobran ejemplos no sólo desde lo académico y lo técnico, sino también de la vida diaria, que demuestran su impacto positivo en la promoción de valores, del trabajo en equipo y la búsqueda de paz, tolerancia y respeto.

Es innegable, además, que, en la crisis social, económica y de valores que estamos viviendo en la Argentina, el fomento del deporte podría convertirse en un elemento clave para encarar la reconstrucción del tejido social, que hoy se encuentra en uno de sus peores momentos.

Teniendo en cuenta la centralidad del deporte y la actividad física para las comunidades me pregunto: ¿Por qué Paraná no tiene una política deportiva activa, consistente con los objetivos de desarrollo sostenible? La respuesta es evidente: al igual que en otros temas, falta decisión política y planificación de la actual gestión municipal en asuntos que deberían ser estratégicos y tendrían que poner en el centro a la persona.

La ciudad tiene que ser protagonista de una verdadera política deportiva que supere la realización de acciones que obedezcan a situaciones espontáneas y espasmódicas, producto de la demanda de pequeños grupos o meras circunstancias del contexto. Tenemos que avanzar en una planificación que combine el acondicionamiento y utilización de espacios deportivos existentes –hoy desaprovechados-, el desarrollo de infraestructura planificada, la iniciación y promoción deportiva, la vinculación interinstitucional y la generación de un entorno favorable para el desarrollo de la actividad física y la alimentación saludable. Es fundamental promover una política clara en este punto.

Políticas basadas en fundamentos

Según datos del BID, cada año miles de jóvenes abandonan la escuela para realizar trabajos poco calificados y una de cada cinco personas de entre 15 y 24 años cae en la categoría de los "nini", aquellos jóvenes que “ni estudian, ni trabajan”. En este marco, el deporte y el incentivo de la actividad física tienen una reconocida capacidad para involucrar, motivar, capacitar y retener a los jóvenes.

Tampoco debemos olvidar que los adultos mayores necesitan un espacio de actividad planificada y cuidada que contribuya a su calidad de vida física, psicológica y social.

Por otro lado, la actividad física y el deporte contribuyen a combatir algunos de los flagelos que más preocupan a los vecinos como la drogadicción, el alcoholismo o la vida sedentaria, a lo que hoy se suma la adicción a la tecnología y los severos trastornos de socialización post pandemia. Por lo tanto, su fomento y desarrollo debe ser un eje prioritario de la gestión municipal.

La ciudad carece de una planificación en este sentido y por ello creo que es necesario pensar en una política deportiva que proyecte más allá del presente, que esté centrada en el mediano y en el largo plazo; que integre y trabaje en conjunto con los actores sociales y, sobre todo, que entienda y potencie la capacidad de inclusión y transformación social que representa el deporte.

Planificación estratégica al servicio de la calidad de vida

Los grandes cambios que quiero lograr en estos temas empiezan con pasos muy pequeños, cerca de los vecinos, en la canchita de la esquina, con la gente caminando en el parque, andando en bicicleta, en los clubes de barrio -que tanta contención brindan a los niños, jóvenes y adultos-. Ahí es donde tiene que estar el Municipio.

Mi objetivo, a través de una planificación deportiva a mediano y largo plazo, es poder construir y consolidar un verdadero sistema deportivo municipal, interinstitucional, que integre a las comisiones vecinales, las entidades deportivas, al mismo municipio y a todos los vecinos interesados en formar parte.

No buscamos incentivar el éxito deportivo, sino que pondremos el acento tanto en la capacidad de inclusión que tiene la actividad deportiva, como en su posibilidad de constituirse en agente de prevención y promoción de la salud y de fortalecimiento de valores como el respeto y la tolerancia, el acatamiento de normas y el aprendizaje de la superación individual y colectiva a través del esfuerzo sistemático y planificado.

Tenemos que pensar a futuro y profesionalizar las gestiones del gobierno municipal.

El rol más importante que podemos asumir como líderes es poder escuchar, aprender y empoderar a las personas que saben sobre cada uno de los temas. Esa es nuestra filosofía de trabajo y es hacia eso donde estamos orientando nuestra acción política como equipo.


*Por Emanuel Gainza, Ex Concejal y referente de Juntos por el Cambio de la ciudad de Paraná.

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